lunes, 8 de marzo de 2010

Los amantes de John Connolly

John Connolly. Los Amantes. Tusquest. Febrero de 2010.

Este fin de semana tuve la suerte, después de muchos meses, de poder leer de un tirón un libro. La elección fue el último de la serie dedicada por el irlandés John Connolly al detective Charlie Parker.

Por el título de este blog se puede deducir mi afición a la novela negra y, dentro de la misma, al género de detectives.

John Connolly está, sin duda, dentro de esa peculiar y subjetiva categoría de los llamados "renovadores" del género. En realidad, por ser más precisos, todo género literario tiene un "canón" establecido a partir del cual todos los autores que lo utilizan están siempre "innovando" o "recreando". Los elementos básicos del género están, desde mi punto de vista, en la serie Parker.

En cuanto a la forma, narración en primera persona, punto de vista en el personaje principal del detective, narración cronológica directa. En cuanto al contenido, personaje al margen de los códigos sociales al uso, generalmente con su propio código de valores, afrontando situaciones dramáticas en lo personal y afectivo además de en lo profesional. El canón clásico del género lo establecen, como es sabido, Dashiell Hammett con Sam Spade y Raimond Chandler con Philip Marlowe. Después de ellos el diluvio, como se suele decir. Entre mis gustos personales, los continuadores del género que más me han atraido han sido Ross Macdonald con su personaje de Lew Archer (en este caso, la pecualiridad está en el enfoque psicológico, todos los casos tienen su solución en algún hecho del pasado) y Robert B. Parker con Spencer (su enfoque es más musculoso introducciendo toques de humor y gastronomía). Por cierto, el personaje de Louis en Connolly tiene, a mi juicio, su claro antecedente en el personaje de Hawk en la serie de Spencer.

Esta larga introducción viene a cuento de que, para mi, este último libro de Connolly es uno en los que más claramente se ve su elemento de renovación del género. Para mí, la aportación de la serie es la introducción del elemento sobrenatural a la novela policíaca. Parker es el detective cuya tormenta interior no está tanto en el alcohol, las mujeres o la violencia, sino en la persecución por el mundo de las sombras, de lo satánico si me apuras.

Sin embargo, la introducción de este elemento no convierte a la novela en un subgénero tipo "Crepúsculo" al gusto adolescente sino que se integra perfectamente en el imaginario colectivo del género negro.

En "Los Amantes" se da también otro elemento peculiar como es la escasa, por no decir nula, presencia de los personajes colaboradores antes citados (Angel y Louis). Está en línea con su anterior libro "Los hombres de la guadaña" en la que no había presencia de Parker y todo se centraba en el pasado de Louis. En Los amantes es la otra cara de la moneda. Todo se centra en el pasado de Parker. Quizás también es un recurso obligado de todo novelista "de serie" el hacer un punto de inflexión en el propio discurrir de la serie para evitar la monotonía en la que han caído desgraciadamente otras serie (la de Brunetti de Donna Leon es especialmente triste).

La novela se lee como siempre con gusto e intriga y abre, sin duda, posibilidades para el personaje en novelas sucesivas.

También hay que destacar, como en todas las novelas de Connolly tu perfecta y documentada utilización de los ambientes que rodean al personaje. En este caso el submundo de los polis irlandeses, sus bares, la cultura de la cerveza, que están muy bien descritos.

Por último, para los que no conozcáis a Connolly no es el mejor libro para empezar porque maneja claves de novelas pasadas que es mejor conocer. Mejor para vosotros porque podeis empezar por la primera y seguir avanzando.

miércoles, 3 de marzo de 2010

El fin, de David Monteagudo. Acantilado Editorial


El fin. David Monteagudo. Acantilado Editorial. 2009

Este libro es una de las sorpresas de estos últimos meses, al menos para mí. Reconozco que lo empecé a leer con grandes reservas porque pensaba que había más de marketing editorial que de calidad literaria, pero no. Quizás sepais que el autor, David Monteagudo, es un auténtico outsider en esto de la literatura. Nacido en Viveiro, Lugo en 1962 se dedicaba a manejar maquinaria en una fabrica de cartonaje en Vilafranca del Penedes y se dedicaba a la escritura en ratos libros. Cuenta que tiene ya 10 libros escritos cuando uno de los originales llama la atención en Acantilado Editorial y constituye esta pequeña sorpresa.
Su lectura para mi ha sido inquietante. Salvando las distancias, como experiencia de lector, me recordó las emociones sentidas o padecidas al leer "La carretera" de Cormac McCarthy. Este último es mucho más angustioso, pero el libro de Monteagudo, si te enganchas a la lectura, consigue una sensación hipnótica muy similar.
Además, otro punto empático, es que refleja las vivencias de personajes situados en mi generación, cuarentones, más o menos acomodados, más o menos emparejados y más o menos en crisis varias.
El libro enreda a los personajes en una experiencia de desasosiego mezclada con notas de terror muy bien resueltas.
Desde el punto de vista de la técnica literaria quizás se le pueda echar en falta algo de depuración estilística, hay fallos de sintaxis que saltan demasiado a la vista, pero como lector es un libro de esos que te invita a avanzar, capítulo tras capítulo, hasta el desenlace final.
Es un acierto el cambio de punto de vista, situándose el foco narrativo en personajes que se van alternando, sin un protagonismo claro.
Le he oído al autor en alguna entrevista que es un libro sobre la culpa. Quizás en la superficie es lo que más destaque, pero para mi experiencia, es un libro sobre el destino, sobre el agotamiento de la esperanza y sobre el inexorable paso del tiempo.
En cualquier caso, os lo recomiendo porque se pasa un buen/mal rato con su lectura.